La universidad Rey Juan Carlos de Madrid anuncia en su oferta docente para el curso 2012/2013 el masterBlog dedicado a la crítica y comentario de libros y temas de la Edad Moderna: Arte, Historia, Literatura y Pensamiento.
viernes, 16 de marzo de 2012
Master oficial de estudios sobre la Corte
La universidad Rey Juan Carlos de Madrid anuncia en su oferta docente para el curso 2012/2013 el mastermartes, 13 de marzo de 2012
Medidas de calidad, el nuevo impulso de la revista "Libros de la Corte"
Es evidente que un complejo sistema de garantías como el exigido resta frescura y dinamismo a las publicaciones científicas y esto creo que merece una reflexión. El modelo de difusión del conocimiento en Humanidades ha dado un giro copernicano en la última década. Como es sabido, en los últimos años se ha adoptado, como norma universal de medida de calidad, el modelo de difusión y verificación del conocimiento propio de las ciencias naturales y físicas. En ese ámbito, las revistas son el medio fundamental de comunicación y difusión científica, algo que ha sido ajeno a las Humanidades donde son los libros y no los artículos los que constituyen los pilares del conocimiento. En las ciencias experimentales y/o naturales el saber es volátil, dinámico y con una caducidad elevada. Se construye sobre conocimientos que se reemplazan continuamente y se avanza renovando e innovando sin descanso. Así mismo, esta velocidad de recambio requiere unos procesos de verificación muy exigentes, pues los resultados son de aplicación inmediata, de ahí que preocupe la deontología científica (en las medidas, en la verificación de los experimentos ) y la inclusión de dichos datos en series más amplias que se incorporan a multitud de procesos de investigación y experimentación. Hay poco lugar para la fantasía, la especulación o la reflexión teórica, solo hay calidad si esta se puede medir y sancionar para su uso. Paradójicamente, estas normas, que garantizan el rigor, autorizan los datos e informaciones publicados (aunque no ha impedido fraudes), también encorsetan y limitan los objetivos de los investigadores, que trabajan autolimitándose, evitando todo riesgo de error o cuestionamiento. Así mismo, el modelo de verificación se asemeja cada vez más a los controles de calidad de la industria, los prioductos necesitan un marchamo o label de agencias de calidad que garantizan algo que al consumidor le es imposible verificar. Al mismo tiempo, los controles de calidad se convierten en un fin en sí mismo, todo equipo de investigación estará más preocupado de cumplir los requisitos exigidos para publicar artículos en las revistas más exigentes en sus controles que por desarrollar una investigación libre y con riesgo. Publicar en dichos medios es necesario porque son la garantía para obtener financiación pública y privada, para mantener los equipos de investigación. A mayor número de publicaciones en medios situados en índices de calidad mayor garantía para que los inversores sepan que gastan correctamente sus fondos. Así, las estrategias de los investigadores pasan más por la confección de sus curricula que por el debate científico.
Es pertinente preguntarnos si este modelo es deseable en Humanidades. Modestamente creo que no. Creo que el conocimiento humanístico no es volátil, no depende tanto de la innovación como de la solidez, no se funda en la renovación constante cuanto en la profundización y consolidación. La erudición sigue siendo un valor apreciado y un libro siempre tendrá un valor mucho más fuerte que un artículo. Nuestra revista, aunque sea una paradoja, pretende dar valor a los libros y trata de recuperar la idea original con que se crearon las revistas de Humanidades, informar y poner al día sobre el estado de la cuestión, sobre los libros que se publican y que creemos que se deben leer. Todos recordamos libros memorables y decisivos pero muy pocos historiadores pueden consignar artículos cuyo impacto fuera superior al de los libros, en todo caso, los artículos fueron un medio para lanzar hipótesis, adelantar investigaciones en curso o reflexionar sobre temas marginales de una investigación de amplio calado cuyo referente era un libro construido o en construcción. Así mismo, el modelo de las publicaciones científicas en Humanidades de prestigio nunca se ha regido por los parámetros de medida objetiva que se pretenden imponer desde las ciencias naturales. El prestigio nunca se ha asociado a la cumplimentación de un formulario de excelencia. Las revistas de Humanidades han sido siempre espacios de debate y voz de corrientes, metodologías e ideas en continua discusión. Han adquirido prestigio como foros de debate siendo, muchas veces, combativas, parafraseando a Lucien Fevbre. Cuando leemos las memorias y los recuerdos de los fundadores de Annales o Past & Present nos damos cuenta de que las reglas ISO o los criterios Latindex estaban muy lejos de sus preocupaciones y que la dimensión burocrática que está tomando hoy en día la actividad académica les hubiera sorprendido desagradablemente. En Humanidades, al menos, parece que todas aquellas revistas creadas hace décadas, con un impulso renovador y dinámico, se han fosilizado y sus consejos de redacción se han convertido en simples administradores de cómputos de calidad, carentes de toda capacidad de intervención por creerse que toda acción subjetiva es intrínsecamente mala. Las revistas no tienen voluntad, ni criterios propios, ni defienden una corriente o una metodología concreta, solo son gestoras de la difusión de datos correctos ¿Dónde quedan las polémicas que han sido siempre tan importantes en el desarrollo de las Humanidades? ¿Dónde la discusión?. Ciertamente, las nuevas tecnologías nos permiten adaptarnos a este modelo, basta con asociar a las revistas blogs y foros de debate que quedarán dentro y fuera de la revista, creo sinceramente que este es el medio por el que las revistas de Humanidades podrán conciliar dos aspectos aparentemente desunidos, la verificación y etiquetado de artículos como productos certificados, con sello de calidad acreditada, y el debate y la discusión que siempre han sido y son el alma y esencia de nuestra labor.
Debo concluir señalando que ésta decisión no es un ejercicio cínico. Es necesario encontrar un punto de encuentro porque, por muy desagradable que resulte la burocratización de la publicación de resultados científicos, por mucho que nos disguste un sistema que propicia una investigación poco ambiciosa y conservadora, también debemos reconocer su necesidad por causas extracientíficas, como se vio en el debate que en España propició la creación de la ANECA o las discusiones que tienen lugar en el ámbito italiano (puestas de manifiesto en un incisivo artículo del profesor Giuseppe Galasso en Corriere della Sera). La increíble corrupción que campó por sus respetos en las décadas de 1980 y 1990 obligó a que se reflexionara sobre un modelo que reclutaba docentes e investigadores con muy poca cualificación. Parentesco, clientelismo y cosas peores estaban a la orden del día , transformándose los tribunales en unos extraños fenómenos donde los méritos de los concursantes estaban sujetos a valoración arbitraria. La comunidad científica, era (y en gran parte sigue siéndolo) un reducto del Antiguo Régimen, parafraseando a Jose Carlos Bermejo, regido por la maquinación y el privilegio. Estos controles rigurosos, aunque no deseables, son necesarios para acreditar precisamente que lo que se publica cubre exigencias muy claras, sirven para una mayor transparencia y obstaculizan (aunque no impiden) la corrupción.
Manuel Rivero
miércoles, 8 de junio de 2011
Master propio en la UAM: La Corte en Europa: el sistema político-cultural moderno

Parece llegado el momento para reactivar este blog dormido hace casi dos años, cuando fue reemplazado por la Revista Libros de la Corte. Ahora será un medio de expresión de las actividades y la discusión de lecturas que se van a desarrollar en el marco del master propio que va a ofertar el Instituto Universitario La Corte en Europa bajo el título: La Corte en Europa: El sistema político cultural moderno para el curso 2011-2012
viernes, 24 de julio de 2009
Revista Los libros de la Corte.es
lunes, 15 de junio de 2009
La Monarquía de Felipe III
jueves, 28 de mayo de 2009
TEOLOGÍA Y POLÍTICA

BROGGIO, Paolo, La teología e la politica. Controversia dottrinali, Curia romana e Monarchia spagnola tra Cinque e Seicento. Firenze. Leo S. Olschki Editore 2009, 222 páginas.
A finales del siglo XVI y principios del XVII se produjo –en mi opinión- un replanteamiento doctrinal de las distintas confesiones. Aunque católicos, luteranos y calvinistas habían dividido la cristiandad y habían fijado sus fundamentos doctrinales, el núcleo del problema que había producido la separación (“El auxilio de la gracia y la libertad humana”) no fue resuelto. No resulta sorprendente que, una vez pasadas las primeras décadas de enfrentamiento, las nuevas generaciones de las distintas confesiones retomaran el problema, lo que suscitó divisiones dentro de cada una de ellas. El problema dentro de la Monarquía hispana fue mucho más agudo porque, a la disputa suscitada sobre la “libertad humana”, propia del catolicismo, se le unió la transformación que se estaba procediendo en las relaciones de poder entre la Monarquía y el Papado, precisamente en esta época, aprovechando el relevo en el trono del anciano Felipe II por su hijo, el piadoso y fidelísimo a Roma, Felipe III, y que se vio reflejado en las corrientes espirituales.
Dentro de la historiografía española, no existen investigaciones que pongan en relación las corrientes teológicas y religiosas con las tendencias políticas y grupos cortesanos, precisamente, por la dificultad que entraña el tema. El estudio del profesor Paolo Broggio viene a arrojar luz en problema tan intrincado. La obra de Broggio no se detiene en estudiar la teología política en el sentido tradicional de transportación de conceptos teológicos a la teoría política ni trata de explicar el devenir histórico como resultado de la actuación de la Providencia divina, sino que la aborda desde la influencia que los elementos teológicos, las motivaciones y los contenidos políticos que perviven en las controversias doctrinales de finales del siglo XVI y principios del XVII. Las controversias doctrinales no son estudiadas de acuerdo a los historiadores de la teología sino que analiza tales procesos poniendo en relación los movimientos políticos con las cuestiones teológicas.
De acuerdo con estos planteamientos, la obra se plantea de la siguiente manera: tras dos capítulos que ponen en contexto adecuado la polémica: Cap. 1º. Strategie culturali e rapporti politici. Roma e la produzione teologica nella seconda metà del Cinquecento. Cap. 2º. L’ausilio della grazie e la libertà umana: l’avvio delle grande dispute intraecclesiastiche, Broggio pasa a estudiar las dos polémicas desatadas en el cambio de siglo XVI al XVII: “La controversia de auxiliis” y la “disputa de la Inmaculada Concepción” (Caps. 3º, 4º y 5º).
La obra de Broggio viene a llenar una laguna que padece la historiografía española, y lo hace con planteamientos nuevos, poniendo en relación las tendencias políticas y las doctrinas teológicas, que hasta ahora habían sido estudiadas separadamente. Para ello, el autor utiliza una completa bibliografía, sobre todo en español y en italiano, que el lector y, principalmente, el investigador agradecerá, pues, puede recurrir a ella con gran provecho no solo para ampliar este tema, sino para documentarse sobre otros problemas de esta época.
José Martínez Millán
miércoles, 27 de mayo de 2009
MONCADA

LA SICILIA DEI MONCADA – dirigido por Lina Scalisi
Fotografías Gaetano Gambino
Introducción Maurice Aymard
Postfacio Giuseppe Giarrizzo
Domenico Sanfilippo Editore
Catania 2007
formato cm 24 x 34
320 pag.
isbn 88-85127-44-4

Lina Scalisi
LA SICILIA DEGLI HEROI
Introduzione Maurice Aymard
Domenico Sanfilippo Editore
Catania 2008
formato cm 24 x 34
190 pag.
isbn 88-85127-48-7

Rafaella Pilo
LUIGI GUGLIELMO MONCADA E IL GOVERNO DELLA SICILIA (1635-1639)
Salvatore Sciascia Editore
Caltanisetta-Roma 2008
isbn 978-88-8241-296-8
En 1972, Maurice Aymard publicó un breve artículo sobre los duques de Terranova que sacó a la luz una realidad muy poco conocida del Imperio español, la de la existencia de una élite cosmopolita con ramificaciones en todos los rincones de la Monarquía Hispánica. Desde entonces se han ido publicando diversos trabajos sobre la feudalidad siciliana que si bien han registrado esta realidad, como ocurrió en 1996 en el Congreso celebrado sobre los condes de Módica y los almirantes de Castilla, no se ha realizado un estudio tan vigoroso y sistemático como el que representan los tres libros que aquí reseñamos relativos al linaje Moncada y sobre los que se proyecta la sombra tutelar del propio Aymard.
La Sicilia dei Moncada, una obra colectiva dirigida por la profesora Lina Scalisi (de la Universidad de Catania) es el lugar del que nacen las otras dos monografías, La Sicilia degli Heroi de la propia Scalisi y Luigi Guglielmo di Moncada e il governo della Sicilia de la Dra. Rafaella Pilo de la universidad de Sassari. Ambas historiadoras han desarrollado en sendas monografías aquello que apuntaban en sus respectivas contribuciones a La Sicilia..., donde entrevieron problemas y temas cuyo desarrollo quedaba apuntado en sus artículos. Ambos libros no podrían entenderse sin este libro-prólogo que es como una llave maestra que abre cuestiones que han querido abordar con trabajos de mayor calado.
Lina Scalisi, ha sabido reconstruir con acierto las redes de poder, los vínculos políticos y la influencia de una familia siculo-española, la familia Moncada, en La Sicilia degli Heroi donde narra la historia de Luigi Guglielmo Moncada y de sus antepasados a través de una serie de obras de arte que constituyeron un conjunto integrado en un programa de exaltación del poder de un linaje hoy dispersos en colecciones públicas y privadas. El punto de partida es un lote de una subasta celebrada en el Hotel Druout de París en 1870. El catálogo de los objetos dispuestos para la puja son el hilo conductor que nos transporta a la fascinante historia de una familia de origen catalán, cuyos antepasados acompañaron al rey Pedro de Aragón cuando tomó posesión del reino de Sicilia en el siglo XIV y acabaron convirtiéndose en poderosos señores sicilianos al servicio de la monarquía española. A través del mercado del arte y del trasiego de obras entre Madrid, Nápoles y Palermo, desvela las relaciones de poder, de las facciones y redes de interés diseminados entre las cortes virreinales, Madrid, Roma y Europa.
Rafaella Pilo, por su parte, ha tomado a Luigi Guglielmo di Moncada para hacer un análisis de un virreinato peculiar por la difícil coyuntura en que se desempeñó (1635-1639) y por tratarse de una anomalía al ocupar el cargo un noble siciliano, lo cual rompía una regla no escrita de no conceder este cargo a naturales de los reinos que iban a gobernar. Pero la historia político-genealógica de la familia, como ocurriera con otras familias como los Enríquez de Cabrera, Almirantes de Castilla y condes de Módica, no podía reducirse a la sola naturaleza en un reino. Luigi Guglielmo era un aristócrata cuyo prestigio y poder podía emular a los de auténticos soberanos, diez años después llegó a estar complicado en una oscura conspiración que le hubiera situado en el trono del reino en modo semejante a la de los Bragança portugueses. El disimulo, o la lealtad demostrada, fue causa de su nombramiento como virrey de Valencia en 1652.
La lectura que nos ofrecen estas investigaciones no solo ayudan a comprender mejor la Sicilia moderna, también la Italia española y las dinámicas internas de la Monarquía Católica. En algún lugar se dijo que Sicilia era la reserva literaria de Italia. Algo parecido podríamos afirmar respecto al modernismo, los libros aquí reseñados son digna continuación de una escuela original y fecunda, sumándose estas jóvenes historiadoras a un elenco de eminentes profesores que, desde hace un par de décadas, han dado la vuelta a la visión tópica de la Sicilia moderna, como son Orazio Cancila, Giuseppe Giarrizzo, Domenico Ligresti y Vittorio Sciuti Russi, principalmente.
Manuel Rivero Rodriguez